• Silvia Congost

“Si dudas de tu relación de pareja, córtala”

Durante años Silvia Congost (Girona, 1977) ha escuchado en su consulta el relato de personas a las que les aterra la idea de cortar con su pareja a pesar de que no son felices con ella. Una dependencia emocional que les lleva a menudo a arrastrarse y denigrarse ante situaciones que, según la psicóloga, deberían acabar en ruptura, como el amor no correspondido, la obstaculización de la autorrealización personal y el maltrato psicológico y físico. “La dependencia emocional es como la adicción que podemos tener a una droga”, sostiene la psicóloga y conferenciante. Y lo dice con conocimiento de causa: después de poner fin a una relación de este tipo, Congost, autora de una decena de libros, encadenó una pareja tras otra hasta que aprendió a estar sola. Fruto de esta vivencia personal y la experiencia de haber ayudado a otras personas a identificar vínculos tóxicos y librarse de ellos, la especialista publica A solas (Zenith), un trabajo en el que pone en valor la carencia voluntaria de compañía en una sociedad en la que abundan los que la temen y se sienten atrapados por las cadenas del miedo a sufrirla.


- ¿Por qué decidió atender a personas afectadas por relaciones tóxicas? Sufrí dependencia emocional al quedar enganchada a una relación que para mí era tóxica. No es que la persona fuera tóxica, de hecho, era un ser maravilloso, pero mirábamos hacia direcciones opuestas. Para que la relación funcionara, uno de los dos tenía que cambiar, y yo me adapté a él y me perdí a mí misma. - Y, ¿luego? Al entender que sufría adicción a esa relación, empecé a buscar herramientas que me ayudaran a salir y creé mi propia metodología. También decidí que quería ayudar psicológicamente a personas que estuvieran sufriendo relaciones que no funcionan.

- Una conferencia del psicólogo y escritor Walter Riso le abrió los ojos

Sí, sí, los libros de Walter me salvaron, me ayudaron a entender qué me pasaba, que no estaba loca, que tenía dependencia, que era irracional y que no podía ser, pero me faltaban herramientas para salir de la relación, que traté de aportar para que otras personas identificaran este tipo de relaciones y consiguieran liberarse.

- ¿Qué perjuicios nos causan estos vínculos dañinos? Cuando tienes dependencia, sientes que necesitas algo que no eliges. Aunque digas que quieres mucho a esa persona, no es amor si no estás bien en esa relación, si sientes un pánico paralizante ante la idea de perderla, si en vez de ayudarte a construir, ese vínculo te genera ansiedad, depresión, te impide crecer y afecta a todas las áreas de tu vida. Identificar el problema

- ¿Cómo detectar que estamos en una relación tóxica? Cuando alguien duda de su relación de pareja, en el 99% de los casos significa que ésta no funciona, ya que si estás bien con alguien, no cuestionas la relación, aunque sí pueden surgir problemas o conflictos que te hagan plantearte cómo resolverlos para seguir bien.

- Pero no es tan fácil cortar. La mayoría de veces no nos damos cuenta de que estamos en una relación tóxica. Normalizamos todo aquello que vivimos, pero puede haber casos en los que alguien esté con una persona que ya no le quiere y que se lo esté demostrando con los actos porque aquella persona no te prioriza, nunca piensa en ti, siempre tiene cosas más importantes que hacer, mira hacia otra dirección, sientes que no valora nada de lo que haces, no te admira, no hay amor sano.

- Pero…

En cambio, tú te autoengañas y piensas que no ocurre nada, te adaptas. También puede ocurrir que tu pareja te diga que ya no te quiere, pero que pienses “no, no, no, ya cambiaré” y te olvides de lo que te ha dicho; te empeñas en luchar para que la relación funcione a pesar de que el amor es algo que no se puede programar ni desprogramar.

- ¿Qué es lo que nos lleva a continuar tirando del carro en esta situación? La dependencia emocional; te obcecas en que la relación tiene que funcionar. Desde pequeños nos han inculcado que si aguantas, al final obtendrás el final feliz de los cuentos. Una idea que tenemos tan interiorizada que vivimos alimentándonos de esa idealización aunque la realidad nos demuestre una vez tras otra que la relación no encaja con lo que nos gustaría. Y, luego, cuanto más tiempo llevas luchando y desgastándote, más te cuesta cortar la relación.

- Llegados a este punto, ¿cómo encajar la ruptura? Haciendo un trabajo de tomar conciencia, de entender y de ser honesto contigo mismo. Cuando una relación no funciona, deberías salir de ella. Ayudo a la gente a fortalecer su autoestima para que conecte con lo que vale y merece, todo ese potencial que lleva dentro, y que se enfrente con quedarse a solas, porque una ruptura de pareja nos pone frente a frente con la soledad, algo que nos da mucho miedo pero que siempre es positivo. - ¿Por qué nos da tanto miedo la soledad? Hay quien sabe ocupar mejor su tiempo y hay quien menos, pero el miedo a la soledad está en todos los seres humanos. Creo que una parte del origen es biológico: cuando estábamos en las cavernas, ser expulsado de la tribu podía significar peligro de muerte. Una parte de nuestro cerebro reptiliano aún tiene eso asociado.

- Explíquese. La función del miedo es protegernos de los peligros y, entonces, asociamos quedarnos sin pareja con quedarnos solos, lo cual es equivalente a poner en peligro nuestra vida. Por eso vivimos la ruptura y el abandono de una pareja como un drama, como si nos fuera la vida. Una reacción totalmente desmedida porque no nos quedamos solos por no tener pareja, sino sólo sin pareja.