• José Angulo

LOS MAL LLAMADOS "PRELIMINARES"

Me gustaría rescatar aquí el enorme valor que en las relaciones sexuales tienen estos mal llamados preliminares, es decir, toda la infinita variedad de juegos sexuales que se pueden dar sin ser el coito.



Y digo mal llamados porque la idea que subyace al denominarlos así, es que el coito, la penetración, es (y debe ser) la cumbre más elevada "a conquistar" en toda relación sexual. Idea ésta, afortunadamente cada vez más caduca en los tiempos que corren, pero sobre todo, falsa y errónea, teniendo en cuenta más allá de cualquier concepción moralista (ésta en concreto, de claro corte judeocristiano), que en el sexo para su mayor goce y disfrute, no conviene introducir ninguna intencionalidad finalista, porque entonces sencillamente caeremos en el riesgo de coartarlo y condicionarlo, y esto por definición, es antagónico con el sentido del placer.

Es un hecho bastante común y conocido por l@s sexólog@s, y que se lo pregunten también a innumerables mujeres, las dificultades que a veces se derivan de este sentido finalista coital, problemas más específicos como el vaginismo y la dispareunia en la mujer, y también aunque con menor incidencia, situaciones de impotencia y eyaculación precoz en el hombre, y en general el abordar el encuentro sexual con ansiedad anticipatoria, asociándolo en progresivo aumento a algo aversivo, incluso en algunos casos, de forma extrema e incapacitante. ¡qué triste!, ¿verdad?...¡lo que podrían ser momentos tan preciosos, tan sagrados y placenteros!.


En cualquier caso, y en mi opinión, ésto, aunque no se presentasen estos problemas, conlleva a un claro empobrecimiento de la sexualidad, cuando ésta por lo que se caracteriza, al encontrarse sobre todo en nuestra mente, es por brindar la oportunidad de desplegar tremendamente nuestra creatividad y gozar a su vez de ello. Los que lo tienen más claro en este sentido y lo practican, saben a lo que me refiero, ¿no?...El campo de posibilidades es literalmente ilimitado, desde los besos, pasando por las caricias...labios, lengua, manos, pies...todo el cuerpo con el debido tiempo, espacio y dedicación se convierte en una inmensa zona erógena...las miradas, los gestos, la voz...van sugiriendo y seduciendo los rumbos, las intensidades, los sentires...en fin, no voy a detallar y profundizar más por ahora en estos aspectos, porque ya me encantará hacerlo en próximos artículos y vídeos...


De momento, sí para remarcar aún más esta postura, añadir que está más que demostrado que de estas maneras es mucho más fácil alcanzar orgasmos o sensaciones de climax, que dicho sea de paso, tampoco quiero decir con ésto que el alcanzarlos se haya de convertir en otra "meta", pero desde luego contribuye a liberar de mucha presión cuando el fantasma de "tener que coitar" ronda por ahí.


En definitiva, comenzaba hablando de juegos, y en vez de preliminares abogaría por llamarlos así, juegos de los sentidos o de las sensaciones, porque a mi modo de ver, y cuando se suele decir que la sexualidad también es una oportunidad para reencontrarse dos seres a un nivel muy profundo y con amor, sinceramente creo que esto es más difícil si no dejamos primero que el sentido de juego se libere y corretee con alegría, por supuesto estamos refiriéndonos a no hacer nada que no nazca y apetezca realmente, tanto por una parte como por otra, pero si dejamos que nuestro lado más niño, más inocente, incluso pillo, ¿por qué no?, tome aunque sea un rato el timón, no iremos en contra nuestra, y muy probablemente tampoco del otro...que estos encuentros realizados de estas maneras, puedan ser antes que nada, un espacio lo más puro posible de simple divertimento mutuo, nada más...y nada menos...


¡Seguiremos ahondando en ello y en los cómos!


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PSICOLOGÍA Y MUJER

2020 CREETE Y CREATE por José Angulo

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