• José Angulo

Claves para dejar atrás las relaciones de pareja tóxicas


Una relación tóxica contamina la autoestima, la felicidad y el modo en que una persona se sitúa en el mundo. Pero ¿qué es una relación tóxica? ¿Puede existir tal cosa? Según Joan Garriga, psicólogo, terapeuta y autor del éxito de ventas El buen amor en la pareja, no sería acertado hablar de personas tóxicas, sino de relaciones tóxicas. Y se distinguen porque en ellas “nos experimentamos tensos, malhumorados, crispados, deprimidos o debilitados”. Otras señales de que estamos inmersos en una relación que no nos hace bien, según los expertos, pueden ser:

1. Un exceso de discusiones.

2. Faltas de respeto.

3. Poco cuidado, tanto propio como de la pareja.

4. Juegos psicológicos en los que uno y otro adoptan, y a menudo intercambian, el papel de víctima, salvador o agresor.

5. Poco reconocimiento del otro. Las parejas tóxicas ya no son capaces de verse tal y como son, sino que se aferran a una imagen del otro creada en su mente que corresponde a lo que esa persona hizo o dijo hace tiempo.

6. Necesitamos andar de puntillas para no prender la mecha de la siguiente bronca.

7. No podemos hablar con tranquilidad acerca de cómo nos sentimos.

8. Nuestros deseos y necesidades son sistemáticamente relegados a un segundo plano, y nuestros gustos y opiniones criticados y puestos en tela de juicio.

9. Los celos y el control posesivo, el que con frecuencia la otra persona disfrute de ponerte en ridículo, cuestionarte o reprenderte incluso en público.

10. La sensación de que tu voz se ha ido apagando poco a poco y de que al lado de esa persona no puedes ocupar el espacio que te corresponde.

Las señales corporales te avisan de que algo no va bien

Para María Fornet, psicóloga especialista en coaching, “una relación tóxica es aquella que hace sufrir a alguno de sus miembros, y en su definición englobamos desde el caso del insidioso compañero de trabajo que siempre se aprovecha de nuestros resultados hasta los extremos más peligrosos de la violencia física o psicológica dentro de una relación de pareja. Sabemos que las relaciones tóxicas no solo existen, sino que además todos nos hemos visto envueltos en una de ellas en algún momento de nuestras vidas”.

Montse Barderi, filósofa y escritora, autora de El amor no duele, reconoce que el adjetivo “tóxico” para referirnos a una relación “ha hecho fortuna”, aunque ella prefiere hablar de buenas y malas relaciones. “Las buenas son fáciles de identificar”, afirma: “La otra persona mira por ti, por tu bienestar y felicidad. Sin esta base, por mucho que te atraiga alguien, tienes un mal pronóstico”.

Pero aunque las señales que dan el aviso de este mal pronóstico sean inequívocas, a menudo tenemos dificultades para escucharlas. O bien no las percibimos o bien las ignoramos. Las más evidentes son las corporales: rabia, tensión en las piernas, malestar, incluso insomnio. “El cuerpo sabe lo que nos hace bien y lo que no”, afirma Joan Garriga.

¿Cómo se distingue una relación saludable?