• Dr. Robert Neimeyer

“Integrar la muerte como parte de la vida es esencial para un duelo constructivo”

Actualizado: 20 de abr de 2020


02 de junio de 2017

Así lo expone el destacado terapeuta estadounidense Dr. Robert Neimeyer, quien dictó el seminario “Técnicas narrativas ante la pérdida” en el marco del Magister en Psicoterapia Cognitiva Postracionalista de la Universidad San Sebastián.

La muerte o las pérdidas en general son temas que en el mundo occidental no suelen abordarse. Se evita conversar de ello porque se le teme, causa dolor o “la cultura del apego” está tan arraigada que al momento de enfrentar una situación de duelo, no estamos preparados para comprender el proceso, pudiendo convertirse en un obstáculo para continuar con nuestras vidas.

Sobre esto, el psicólogo norteamericano, Robert Neimeyer PhD., profesor de Psicología en la Universidad de Memphis, conversó en la Universidad San Sebastián en el marco del seminario “Técnicas narrativas ante la pérdida”, organizado por el Magíster en Psicoterapia Cognitiva Postracionalista Fundamentado en Investigación, donde abordó técnicas de terapia de duelo desde el enfoque constructivista, que otorga gran importancia a la reconstrucción de la historia de cada persona ante la pérdida de algo o alguien querido.

En su opinión ¿por qué nuestra relación con la muerte es tan difícil? La tragedia de la vida humana es que estamos orientados al apego en un mundo que no es permanente, es decir, al fin vamos a perder todo, personas, proyectos, posesiones, etcétera; esto en el sentido terrenal. Nuestras vidas están conformadas por una serie de pérdidas y por ello lo natural sería reconocer que nada es permanente. Pero en un nivel emocional, es una transición difícil, más cuando perdemos a una persona que tiene un papel nuclear en nuestra historia. Esto interrumpe la estructura de nuestros afectos y la identidad social, por lo que tenemos que volver a reconocer el mundo alrededor de nosotros y el mundo dentro de nosotros. Así debemos trabajar la historia de nuestras vidas con la muerte incluida.

¿Cómo podemos incorporar esto de forma más natural en nuestra cultura? Una cosa es vivir más conscientemente los “momentos preciosos”; tener conciencia de que hay momentos irrepetibles y se necesita estar presentes de forma completa, más aún en las relaciones familiares y cercanas. Por eso tenemos que vivir de una forma que reconozca la muerte como una realidad más allá de la ilusión de un futuro infinito con tiempo sobrante para corregir nuestros errores. Es vivir entendiendo que hoy es el último día de mi vida, sabiendo qué es lo que importa, qué es lo que quiero hacer.

¿Qué pasa con aquellos que han sufrido pérdidas de un ser querido? ¿Cómo se puede vivir de una manera saludable sin él o ella? Entiendo en mi propia experiencia y en la experiencia con pacientes, la importancia en estos casos del proceso de reconocer nuestra vida y establecer un “nuevo sentido de conexión o vínculo con el fallecido”, en lugar de intentar olvidarlo. Así debemos conservar la relevancia de esa persona en nuestra vida cotidiana, su inspiración o las lecciones del tiempo compartido e incluirlo de manera más natural a través de recuerdo. A principios del siglo XX, se creía que el proceso del duelo consistía en decir “adiós a los difuntos” para continuar con la vida, sin embargo, hoy entendemos lo importante que es mantener la conexión y el recuerdo en la vida de los que quedan, así como en la comunidad en la que participaba el fallecido, así también es un proceso no solo personal sino también colectivo.

¿Cómo puede ayudar el entorno ante una pérdida?

Ayudar a los que han perdido a un familiar o un ser querido va más allá de un simple ‘lo siento’. La ayuda se debe expresar en asistencias reales en la vida cotidiana de quienes han perdido a alguien, en pequeñas tareas cotidianas que puede aliviar la carga de quien está de duelo; y de igual forma expresar nuestros sentimientos con esta pérdida, así como también compartir nuestras historias y los recuerdos con el fallecido.